Viajar por el NOA en transporte público es, muchas veces, una aventura por si mismo.
El trayecto de Cachi a Cafayate se hace en dos tramos: hasta Angastaco en la línea de ómnibus local, y luego hasta Cafayate en otra empresa.
Llegamos a Angastaco a la hora de la siesta, calles desiertas calcinadas por el sol, casas blancas lamidas por la arena del valle; rodeado de viñedos y horas muertas

Desde Angastaco, y hacia el sur, atravesamos la Quebrada de las Flechas. El camino de ripio se retuerce entre formaciones de rocas inclinadas, bordea el río Calchaquí, se aleja de él y regresa a su lado.
Hacia el final del viaje, el valle donde reposa Cafayate nos recibe abrazando la ruta entre viñedos.

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